El modernismo

En la segunda mitad del siglo XIX se fue desarrollando un nuevo lenguaje expresivo en la mayor parte de Europa y en algunas zonas de América, que alcanzaría su máximo esplendor en España desde la última década de este siglo hasta principios del XX.

El Modernismo se caracteriza por ser un arte ornamental basado en una excesiva libertad de las formas, donde abundan las curvas, con suaves formas onduladas y delicadas, y donde también son frecuentes los motivos vegetales y florales.

Este movimiento artístico encontró su expresión en formas de arte bien distintas no sólo en la arquitectura, sino también en las artes decorativas, la escultura, la pintura, las artes gráficas, la literatura, la música y demás ámbitos artísticos que pugnaban por la renovación de las formas de expresión y pensamiento.

El Modernismo estuvo asociado a las grandes familias que controlaban la economía del país. Se trataba de grupos sociales que mostraban una fuerte voluntad de progreso y vanguardia a la vez que un expreso interés por introducir la novedad en su ámbito particular y doméstico.

En la ciudad de Novelda, el desarrollo de una nueva sociedad en forma de burguesía urbana de carácter terrateniente con un alto nivel económico, político y social a partir de los beneficios obtenidos por el desarrollo de la agricultura, el comercio y las actividades financieras, dio lugar a que determinadas familias demandaran nuevos modelos arquitectónicos y decorativos. Este grupo social buscaría rodearse de formas estéticas diferentes que, a su vez, imprimieran el sello personal de la familia como signo de poder y distinción.

En referencia a los rasgos que caracterizan este tipo de casas palaciegas modernistas, sería que presentan una distribución correspondiente a tres funciones: la función social (entradas, vestíbulos, salones), la función privada (sala, comedor, gabinete, despacho, biblioteca) y la función unitaria (cocina, lavadero, aseo, baño, servicio doméstico). Esta estructura interna de la casa obviamente se complica o se simplifica según las distintas capas sociales y su respectivo nivel económico.

Curiosamente, en esta ciudad se encuentran tres de los mejores ejemplos de este estilo en tierras valencianas: La Casa Museo Modernista (c/ Mayor 24), el Centro Cultural Gómez-Tortosa (c/ Mayor, 6) y la Casa Mira (c/ San Vicente), ésta última no visitable al ser de propiedad privada.